Las exportaciones paraguayas llegaron a US$ 12.133,7 millones entre enero y julio, un salto de 25,2% que tiene nombre y apellido: soja, con una cosecha que se encamina a 12,5 millones de toneladas. La letra chica es que el crecimiento es de volumen, no de precio — los valores internacionales siguen lejos de sus máximos históricos, así que el país está vendiendo más, no necesariamente vendiendo mejor. Con el vacío sanitario cerrando el 31 de agosto y la nueva zafra arrancando el 4 de septiembre, la pregunta que sigue abierta es climática: si El Niño trae más lluvia de la deseada, este número tan cómodo se vuelve bastante menos cómodo.
La industria procesadora local acompaña el buen momento: US$ 709,6 millones exportados en aceite, harina y cascarilla entre enero y junio, un 21% más que el año pasado, con la molienda creciendo al ritmo más alto desde 2018. El grano paraguayo no necesita precios récord para seguir siendo la columna vertebral de las exportaciones, le alcanza con volumen.

